Junio - Julio de 2010
     
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Una Voz que deja Huella
La Verdadera Adoración
Empresarios del Cielo
Proyecto Nehemías

El testimonio de un hombre que sufrió quemaduras de 3er grado en el 35% del cuerpo y milagrosamente vio la mano de Dios que lo levantó por encima de todo pronóstico.
La Voz del Avivamiento en esta edición especial compartió con la familia Núñez Mantilla miembros de la Misión de Restauración y Avivamiento a las Naciones en Pereira, donde Cristian Núñez el padre de casa, experimentó un milagro que hoy impacta a centenares de personas.

¿Quién es Cristian Núñez? Cristian es un joven de 35 años, casado con Marcela Mantilla y con un hijo precioso de 10 años llamado Nicolás.

¿Cómo conoce Cristian del Señor? Hace aproximadamente 5 años mi hogar se destruye, y aún siendo profesional en el área de la agronomía veo como muchas puertas financieras en mi vida se habían cerrado, es por esto que entro en una desesperación inexplicable. Un día en medio de esta desolación tomo un taxi y le digo al conductor lléveme a la iglesia del Pastor Pablo Portela conocía algo de la iglesia ya que mi esposa era cristiana pero

estaba apartada y conocía desde muchos años atrás del pastor; eso viene a mi mente y tomo la decisión de asistir. Ese día llegue a la iglesia y me ubiqué en el rincón más escondido del auditorio pues luche fuertemente con el que dirán. Pero a partir de ese día todo en mi vida cambió, mi hogar se restauró, aunque al principio Marcela, mi esposa, no creía que estaba yendo a la iglesia, pero al ver el cambio que Dios hizo en mi vida, de nuevo se entregó a los caminos del evangelio; igualmente mis finanzas comenzaron a prosperar y Dios comenzó a abrir caminos en mi vida, llevándome a comprometerme con Él.
¿Qué pasó en la vida de Cristian hace un año? En un procedimiento artesanal de preservación de flores y en contacto con químicos sufro un accidente donde en cuestión de segundos se generan quemaduras de tercer grado en el 35% de mi cuerpo incluyendo mi rostro y extremidades, si duro un minuto ahí dentro pierdo la vida estoy seguro de eso.
¿Qué pasa después de ese accidente? Después de eso en medio de la desesperación me llevan de urgencias a un hospital aquí en Pereira y comienza un proceso de fe que marcó mi vida. Me ingresan y comienzan un tratamiento sin ningún tipo de éxito, donde aún por el extremo dolor que experimento me deben administrar morfina. Permanezco 8 días en el hospital en Pereira y por errores en el cuidado contraigo una infección que obliga mi traslado a una ciudad donde pueda ser atendido por especialistas. Y es aquí donde empiezo a ver la mano de Dios en mi vida. Soy traslado a la unidad de quemados en Cali, con capacidad para 14 camas, que permanecen siempre llenas, llegó a Cali en ambulancia y al llegar a la unidad a la 1 de la madrugada me dicen que no me podían recibir, que estaban esperando otra persona. Aquí es donde mi esposa se convierte en un apoyo
para mi impresionante, pues ella día y noche declaraba que Dios me iba a sanar, yo sinceramente al principio lo dude bastante. Milagrosamente y en medio de la oración de mi esposa llegó un médico después de un tiempo de espera y me ingresaron a la unidad y comenzó el proceso más largo y difícil que he tenido en mi vida.
¿Qué sucedió estando en la unidad de quemados en Cali? Fue un proceso largo pero donde vimos la mano de Dios, en el proceso de las quemaduras empecé a retener líquidos y llegué a pesar 93 kg, cuando mi peso promedio esta alrededor de los 60 kg, por eso me apodaban el Yankee. Comienzo a vivir un proceso difícil donde me preguntaba por que estaba viviendo esto, se presentaron momentos donde literalmente me quería morir por la intensidad del dolor, días en los que me sentía solo. Hasta que Dios me visitó y me dijo “Isaias 41”, al día siguiente le digo a Marcela que me leyera ese pasaje y es cuando entiendo que Dios estaba conmigo y no me había dejado. Comienzo a creer en fe en los procesos, entró más de 30 veces a un quirófano, y junto con mi esposa empezamos a declarar la palabra, al punto que el apodo con el que me identificaban ya no era el Yankee sino “El Loco”.
Dios puso personas al lado cuando las necesitamos, contamos con el apoyo espiritual y financiero de nuestra familia y de la iglesia y los pastores en Pereira, se gastaron más de 8 millones de pesos en la estadía en Cali; hubo un cirujano en especial que me ayudó mucho, Santiago Troches, quien me decía que él llegaba hasta cierto punto pero que de ahí en adelante dependía de Dios.
Y Efectivamente Dios puso su mano, en un tiempo acelerado vimos la recuperación, en tan solo 3 meses salí de la clínica en Cali y mi rostro no quedó con ninguna cicatríz, literalmente los médicos que me trataban decían que eso era un milagro. El fútbol me gusta mucho y aventurado en mi fe, al salir le pregunté al médico cuando podría volver a jugar, su respuesta fue dentro de un año si no es más, a los cuatro meses ya estaba pateando un balón. Yo había perdido mis huellas digitales, mis dedos parecían como embutidos en las puntas y

todo fue restablecido. Definitivamente Dios hizo un milagro en mi vida, y aunque muchas veces le pregunté porque vivi esto, todo éste proceso permitió formar en mi un mejor hombre, menos orgulloso, altivo y amante al dinero.

¿Qué le compartiría a los lectores de este periódico? Que nunca duden de Dios, como hoy le digo a mis amigos, familiares y a cuanta persona conozco, Dios hace milagros, está vivo y si lo hizo conmigo en el estado en que estuve lo puede hacer con cualquiera.