Junio - Julio de 2010
     
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Una Voz que deja Huella
La Verdadera Adoración
Empresarios del Cielo
Proyecto Nehemías
     

Un día mientras viajaba, observaba como el avión volaba entre las nubes, y pensaba el día que el Señor Jesucristo regrese por segunda vez para juzgar a cada hombre según sus obras. Me imaginé siendo arrebatado por el Señor para vivir una eternidad con él; con dolor pensaba en los miles que a diario van al infierno e irán por vivir una vida totalmente alejada del santo propósito de Dios.

Vamos nivelados a 23 mil pies de altura sobre el nivel medio del mar, nos desplazamos a una velocidad de 730 km por hora y estimamos aterrizar en 17 minutos aproximadamente, (dijo el Capitán); de repente ¡pensé! Un día mi cuerpo traspasará las barreras de lo mortal, para convertirse en un cuerpo inmortal e incorruptible libre de cargas, dolores, enfermedades y por supuesto lleno de la más completa bendición y redención dada por nuestro Señor, ¡Oh! Que glorioso será ese día. Mientras escribo este artículo con lagrimas de expectativa, no dejo de tararear aquel hermoso himno: “Cuan gloriosa será la mañana, cuando venga Jesús el Salvador, las naciones unidas como hermanas bienvenida daremos al Señor, no habrá necesidad de la luz, ni el

ni el resplandor, ni el sol dará su luz, ni tampoco su calor, allí llanto no habrá, ni tristeza ni dolor, porque entonces Jesús el Rey del Cielo para siempre será el Consolador”. CORO: No habrá necesidad de la luz ni el resplandor, ni el sol dará su luz, ni tampoco su calor, allí llanto no habrá, ni tristeza ni dolor, porque entonces Jesús el Rey del Cielo para siempre será el Consolador.

Maravilloso verdad, saber que nuestra fidelidad al Señor será premiada, por supuesto a través de su gracia infinita, viviendo en las moradas Celestiales, pero cabe la pena anotar el orden de estos sucesos. Lo primero que sucederá será el Rapto, seguido por la Gran Tribulación y la Segunda Venida de nuestro Salvador.

El RAPTO es el acontecimiento bíblico enmarcado dentro de 1ª de Tesalonicenses 4:13-18 “Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.
Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.”
La palabra arrebatados del versículo 17 es la palabra en Griego harpadzo: que traduce capturar, quitar, atrapar, tomar por la fuerza, la palabra describe la acción del Espíritu Santo de transferir a Felipe de una localidad a otra (Hechos 8:39), “Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino” y el arrebatamiento de Pablo al paraíso (2º. Corintios 12: 2-4) “Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo.
Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe),
que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar”; sugiere la acción de una fuerza repentina (Strong).

El rapto o arrebatamiento puede suceder en cualquier momento, solo aquellas personas que estén preparadas y con una vida en Santidad podrán ser llevadas por el Señor; Yo (si aún no hemos muerto) estaré ahí, no sé tú.
Después del rapto vendrán en la tierra siete (7) años, donde el anticristo dominará y engañará a millones de personas, la mitad de estos 7 años serán de una falsa paz, seguidos por los acontecimientos más dolorosos y espantosos, jamás registrados.

Apocalipsis 6:1-8 “Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer. Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente, que decía: Ven y mira.
Y salió otro caballo, bermejo;y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada. Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano.
Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino.
Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que decía: Ven y mira.
Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra.”

Los cuatro jinetes de Apocalipsis registran la crueldad de esos días;

Primer Jinete (Apocalipsis 6:2), este jinete aquí mencionado es el anticristo que vendrá a engañar sobre un caballo blanco, mostrando una falsa paz.

El Segundo Jinete (Apocalipsis 6:4), representa la guerra.

El Tercer Jinete (Apocalipsis 6:5), representa el hambre.

El Cuarto Jinete (Apocalipsis 6:8), representa la muerte por grandes epidemias.

Le aconsejo conságrese al Señor y no se exponga a pasar por la gran tribulación, será terrible, al terminar estos siete (7) años, el Señor regresará por segunda vez, ahora si entre las nubes y todo ojo le verá.

Amigo y Hermano vuelve al Señor, si estás apartado estás a tiempo, si vives en pecado, aléjate de él y regresa a los brazos del Señor.

Un día no iré en un avión, sino que TU y YO volaremos al encuentro con el Señor.