Marzo de 2011
     
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La Biblia dice: huye el impío pero el justo está confiado como un león. En una manada de Leones hay un león dominante que cuida de la manada, que hace que las hienas que se presenten salgan huyendo. En esta manada hay un León que se levanta como pastor que da su vida por sus ovejas.

El salmo 27 en la versión Nueva Traducción Viviente dice:

SALMO 27
Salmo de David.
El Señor es mi luz y mi salvación,
entonces ¿por qué habría de temer?
El Señor es mi fortaleza y me protege del peligro,
entonces ¿por qué habría de temblar?

Apreciado lector, David comienza este salmo diciendo “El Señor es mi luz”,entonces hace una pregunta “entonces ¿por qué habría de temer?”, es común que en momentos de la vida cuando hay dificultades, crisis financiera, cuando hay ataques, es muy común que se sienta temor, porque la naturaleza del ser humano es sentir temor, pero la Biblia dice que el perfecto amor echa fuera el temor, que Dios no nos ha dado espíritu de cobardía sino de amor, poder y dominio propio, es por esto que quiero levantar en usted y en esta congregación un pueblo aguerrido, que no se pare con temor frente a los embates de la vida, ante las dificultades que tenga que enfrentar, es necesario que se levante una iglesia que enfrente, que no se esconda, que no huya, que no salga despavorida ante la primera adversidad que tenga que enfrentar, una iglesia que permanezca firme y segura entendiendo que el Señor es su fortaleza.

David dice “por qué habría de temer”, ¿por qué temes? Si el Señor es tu fortaleza, podrías responder: ¡Pastor es que somos humanos!, todos somos humanos y David muchas veces tuvo temor, pero sabes que lo confrontó, una realidad “Dios pelea por nosotros”.

Con esto no le quiero decir que en la vida no tendra ataques, que en la vida no habrá enemigos de la fe que ataquen, critiquen o cuestionen buscando hacerle daño a la obra, Pero David dice: “El Señor es mi Fortaleza”; como estratega militar David utilizaba la palabra fortaleza como el sitio inexpugnable que todo ejercito tenía donde no podría ser vencido. Apreciado lector el Señor siempre es tu fuerza, tu salida, tu victoria, de hecho la victoria ya es tuya!.

Pero entonces ¿por qué habría de temblar?
De alguna manera dentro de la creación perfecta de Dios, el cuerpo cuando enfrenta altos niveles de temor comienza a temblar, esta reacción reflejo del proceso de contracción constante de los músculos, permite que el cuerpo no se desmaye. Quizas has sentido como el cuerpo se debilita y se paraliza. Eso es lo que busca Satanás con tu vida, debilitarte, paralizarte, que no veas, que no pienses por causa del temor; Y la primera reacción consecuente es me voy de la iglesia, no puedo volver, se me avecina un problema, mi marido me dijo que si volvía a la iglesia me dejaba, hay adversidades en la vida, pero te vengo a decir, aunque tu sistema nervioso venga a decirte que tienes que temblar, aunque el diablo venga tratar de rugir, yo vengo a decirte que el no es león, el anda como león pero él no es león, es como una hiena y las hienas buscan comer de la presa, pero no tienen la autoridad dominante, yo te vengo a decir de parte de Dios no hay porque temblar, porque el Señor gobierna tu cuerpo, y el verdadero león es Jesucristo, quien ruge el día de hoy para hacer huir a Satanás cual hiena.

El Señor te dice no tiembles, el temor implica inseguridad. En varias oportunidades desde el púlpito de la congregación, he hablado del Espíritu de Pitón, éste opera como la serpiente, buscando oprimir, envolviéndose alrededor de su presa para buscar cortar la respiración asfixiándola. Este espíritu busca llegar a la iglesia tratando de oprimirla, y es donde se presentan momentos donde te sientes asfixiado, que no puedes más, que dices no aguanto, estoy perdiendo la batalla, me voy de la iglesia, vuelvo atrás, en momentos donde te sientes deprimido sin saber por qué, y escuchas voces que te vaticinan derrota, el propósito de este mensaje es decirte: levántate y reprende a ese espíritu de pitón y dile espíritu de pitón no puedes tocar mi vida

Es tiempo de que digas tengo autoridad, y vivas libre de todo temor, disfrutando de la bendición de Dios en tu vida, recuerda que el Diablo no tiene mas poder que usted en Dios, el no va a destruir tu familia, no va a destruir tu vida, no va a destruir la iglesia.
Mi esposa y yo como sus pastores, nos levantamos para pelear por tu vida como leones de la manada, decretando que tus enemigos son nuestros enemigos, y que nuestros enemigos son tus enemigos, porque nos levantamos para seguir conquistando, vamos a seguir peleando, vamos a seguir ganando a Pereira, porque somos una tropa de soldados que vamos peleando la batalla, alcanzando a nuestros enemigos viendo como caen y no se levantan más.