Marzo de 2011
     
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El tema que con mucha preocupación hoy asumen empresas, gobiernos, noticieros y más aún las personas del común, que interesados por cuidar su bolsillo toman decisiones imprudentes y poco ortodoxas en busca de una seguridad financiera, se ha convertido un tópico de análisis cuidadoso, “LA RECESIÓN ECONÓMICA”.
En la mayoría de los espacios empresariales, académicos e informales se habla diariamente de este tema, pero ¿qué se puede hacer realmente para evitar que esa recesión toque su negocio?. Lo primero es entender realmente qué es recesión, ya que ésta condición económica trasciende más allá del hecho de que no haya empleo, o que estén quebrando las bolsas del mundo.
Los economistas explican que una recesión económica se produce cuando los empresarios y familias pierden la confianza y dejan de invertir, queriendo acumular dinero en efectivo. Si una persona decide hacer esto, no ocurre nada, pero si todo el mundo quiere acumular efectivo (cuya cantidad total en una economía no varía), disminuye el gasto, pero también la renta. No se compra nada a nadie y nadie vende, generando

consecuentemente el caos por la falta de dinero en el medio. Pero el tema de la recesión no es nuevo, por siglos las economías han sido golpeadas periódicamente por estos fenómenos encontrando salida a través de planes económicos de contingencia, con inversión en programas sociales y facilitando créditos que restablezcan la actividad económica. En ésta escala la solución financiera para un empresa promedio es recortar los gastos administrativos y de personal y ser racionales con el presupuesto financiero del negocio y definitivamente recortar todo gasto que no aporte valor a la operación comercial de la empresa. No es un buen tiempo para vender activos ya que el precio del mercado de los mismos decae considerablemente y si es tiempo de valorar el rumbo y la dirección del futuro económico del negocio.

Un ejemplo de ese redireccionamiento se presentó en el pueblo de Israel aproximadamente en el año 1380 a.C., donde la tierra pasó de igual modo por una recesión económica, “Aconteció en los días que gobernaban los jueces, que hubo hambre en la tierra”. Rut 1:1.
Este pasaje bíblico relata la historia de Elimelec y su esposa Noemí, quienes en busca de una salida económica por la recesión, que en su tiempo se reflejaba en un hambre textual, viajaron a Moab, en esta ciudad su situación no mejoró y por el contrario Noemí quedó viuda y sin un futuro claro ya que de igual modo sus hijos habían fallecido. Pero llegó un momento que Noemí se levantó y escuchó que había un lugar donde el hambre no había llegado, un lugar donde la recesión no había tocado a la puerta y por el contrario había provisión de pan. “Entonces se levantó con sus nueras, y regresó de los campos de Moab; porque oyó en el campo de Moab que Jehová había visitado a su pueblo para darles pan.” Rut 1:8. Efectivamente Noemí había encontrado la solución para afrontar la recesión y la escasez económica que tanto la había golpeado, habitar con el

pueblo de Dios, donde Él mismo les había provisto el pan.
Apreciado empresario más que planes financieros de contingencia, recortes presupuestales o una estrategia financiera austera, la mejor solución para un tiempo de recesión es habitar con el pueblo de Dios, donde Él mismo provee de pan. Y esa provisión de pan significa que le dará las estrategias para sacar su empresa a flote. Los tiempos de crisis son tiempos de oportunidad, donde aquellos que toman la decisión correcta salen a flote. Dios puede darle a usted la sabiduría para hacerlo, ya que el mismo lo ha prometido.

“Mas acuérdate del SEÑOR tu Dios, porque Él es el que te da poder para hacer riquezas, a fin de confirmar su pacto, el cual juró a tus padres como en este día.” Dt 8:18
Acordarse de Dios es buscar de Él y hacerlo bajo la dirección de su Palabra la Biblia y en un lugar donde realmente Él habite. Está invitado a asistir a los servicios de la Misión de Restauración y Avivamiento a las Naciones, donde usted podrá aprender de cientos de personas que han conocido a Jehová Jireh (El Dios que provee), y podrán testificarle como en tiempos de crisis Dios los ha ayudo a salir victoriosos y hoy en medio de tiempos de desempleo y crisis son empresarios exitosos, todo por haber simplemente puesto su confianza en su creador y haber perseverado congregándose y aprendiendo de la Biblia la mejor manera de seguir en victoria.
Este es el tiempo para que si usted está alejado de Dios o ha pensado irse de este lugar a Moab, haga lo que hizo Noemí, levantarse y habitar con su pueblo, las puertas de esta iglesia están abiertas y el pueblo de Dios se reúne en esta congregación. Pereira es una
Tierra de Bendición porque aquí está la presencia de Dios y su pueblo habita alrededor de ella. Dios es el dueño del oro y la plata y Él tiene cuidado de sus hijos. Ahí está la clave 100% segura, usted decide si invertir en una economía fluctuante e insegura o poner su confianza en quien creó los cielos y la tierra; está en sus manos, el pueblo de Dios lo espera.!