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Existe una alegoría acerca de la manera como los pájaros adquirieron las alas en el principio. Al principio fueron formados sin alas. Entonces, Dios hizo las alas y las puso delante de los pájaros que carecían de ellas, diciéndoles, “venid, tomad estas alas y llevadlas”.
Los pájaros tenían un plumaje hermoso, y sus cantos eran melodiosos, podían cantar, sus plumas brillaban en la claridad del sol, pero no podían remontarse en el aire. Al principio ellos vacilaron cuando se les mandó tomar las alas que había junto a sus patas, pero pronto ellos obedecieron y cogiendo con sus picos las alas, que para ellos ahora eran solo una carga; las colocaron en sus espaldas para llevarlas.
Durante un poco tiempo, la carga parecía pesada y dura de llevar; pero, no transcurrió mucho, en que llevando sus pesadas alas y desplegándolas sobre sus corazones, las alas crecieron de prisa en sus cuerpos, y pronto descubrieron la manera de usarlas y se elevaron en el aire por medio de ellas, la carga que ahora había en sus cuerpos, se convirtió en las alas que les permitió remontarse a las alturas.
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Es una parábola, nosotros somos los pájaros sin alas, y las diferentes situaciones que enfrentamos a diario (bueno o malo), son las alas que Dios ha hecho para elevarnos hacia el cielo.
Cuando miramos las dificultades y pesadas cargas nos asustamos, pero cuando miramos a Dios y sus propósitos para nuestras vidas, notamos que éstas se convertirán en alas y con ellas nos levantamos y remontamos hacia Dios.
No existe circunstancia, que si la enfrentamos con alegría y la llevamos con fe y amor en nuestros corazones, no se convierta en una bendición para nosotros. Cada situación es tu ayudadora para alcanzar los planes de Dios. Rehusar el inclinar nuestras espaldas para recibir un desafío nuevo, es rechazar una nueva oportunidad para progresar. Bendito es cualquier suceso por abrumador que sea, que Dios en su infinita misericordia ha fijado con sus propias manos sobre nuestras espaldas, para llevarlos a sus alturas.
No dar lugar al diablo en los diferentes tiempos de la vida, es algo que Dios demanda a sus hijos, ya que éste anda como león rugiente viendo a quien devorar, 1º. de Pedro 5:9-11, |
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“al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. Más el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, el mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén”. |
Por más difícil que parezca lo que estés viviendo, momento de debilidad es donde puedes medir tu fortaleza, tu confianza y seguridad no debe estar puesta en lo que te indique tu estado actual, “Él da esfuerzo al cansado y multiplica las fuerzas al que no tiene ninguna” Isaías 40:29.
Dios usará ese suceso para perfeccionar la buena obra que empezó en ti, necesitas vivir un proceso aún donde tu fe sea probada, en el momento de debilidad es donde puedes medir tu fortaleza, tu confianza y seguridad no debe estar puesta en lo que te indique tu estado actual, “Él da esfuerzo al cansado y multiplica las fuerzas al que no tiene ninguna” Isaías 40:29.
Si en este momento te sientes confundido, cansado y con presiones tan fuertes que crees que no puedes más, extiéndele tus manos al creador, él siempre está dispuesto a ayudarte a renovar tus fuerzas, permítele que te enseñe a mirar las circunstancias con los ojos de la fe, aquellos que pueden ver corrientes de agua viva donde solo hay sequedad, luz donde solo hay tinieblas, él ha prometido que no te dejará ni te abandonará todos los días de tu vida, entrégale tu corazón y permítele que entre en él, dile, Señor Jesús, te abro mi corazón, te recibo como mi Señor y Salvador, reconozco que viniste en carne y sangre a morir por mis pecados, te pido que me ayudes, me llenes de fortaleza, me enseñes a ser mejor cada día y pueda entender tus propósitos con mi vida, por difícil que parezcan, dame |
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la fe suficiente para caminar con seguridad y poderte agradar en todos mis caminos, te necesito, se que solo nada puedo lograr, Jesucristo, escríbeme en el libro de la vida y no me borres nunca. Amén. |
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